LA INTENCIÓN
Los días son largos y algunas noches aún más. A veces las horas pasan inexorables sin que ni una sola palabra aparezca en la sala, más allá del típico saludo que no siempre tiene respuesta. No es diferente a las relaciones que tienes con las personas del mundo real, a las cuales saludas por compromiso, por ser tus vecinos de la puerta o el piso de tu comunidad. Un simple "hola" o "buenas..." Porque aquí también hay amigas y conocidas, que no es lo mismo. Pero todas saben que hay "horas de reunión". Momentos que unas pocas comparten y otras tienen la oportunidad, desde su comodidad respetable, de leer. Es como si te sentaras en la butaca del patio a escuchar las conversaciones de esas mucho mas activas que no pueden parar de escribir, reír y contar. Casi siempre se intercambian opiniones sobre que comer, que tal fue aquel viaje, aquel encuentro, una cita o como se presenta el fin de semana. Nada fuera de lo normal. Pero de vez en cuando surge un debate interesante y entonces la sala de chat hierve, se suceden las opiniones, las conversaciones derivan en dimes y diretes y las más de las veces en algo que nada tenía que ver con el primer enunciado. Y entonces es cuando surge el picante, el leer entre líneas, el doble sentido y las risas entre las más cómplices.
De esos momentos, de las noches de fiesta, de las tardes sin siesta, de los amores y amoríos insinuados, de la interpretación de los sueños y de los deseos escondidos o tirados, como si de un dardo con la punta de corazón se tratara, va este diario. Recoger esos momentos inolvidables, de inmortalizarlos.
El objetivo es volver a vivir, las protagonistas o las que se lo perdieron, esos maravillosos momentos.
Hay cosas que a veces queremos borrar y no siempre son las que no nos gustan. Algunas queremos borrarlas por imposibles, porque nos gustan demasiado, porque nos importan tanto que son un peligro emocional, un droga que hace temblar el corazón y soñar sin estar dormidos. Pero a veces, aunque parezca que todo desaparece, si miras con atención, sobre esa hoja ahora en blanco, quedan grabadas las palabras por haber apretado tanto, con tanta pasión, que los surcos son imborrables. Es como escribir con un bolígrafo sin tinta, como un paseo por el cuaderno que es tu piel. 😊 Ayer me regalaste algo que no sé si era un deseo o un cumplido. Fue mi cumpleaños y recordé la última vez que bailamos, la fiesta que disfrutamos juntas, mi felicidad de aquel día, no solo porque estabas tú, también porque estabais vosotras. Todas las que ya no están y han dejado mi mundo vacío. He hablado algunas veces del tiempo, sobre qué es. Pues es eso, el cambio, la sucesión de acontecimientos, el pasado y el futuro, porque el presente no existe. Ya no hay pequitas, ni silbidos en prácticas, las despedidas se han convertido en un simple "adiós", el Acero es hierro dulce, el arco iris se difumina en el horizonte, hay más puntos y aparte que nunca, y solo de vez en cuando algo parece emocional, una canción para el recuerdo, un beso en el aire, un guiño con sonido de ñic ñic... y ausencia. Me recuerda a esas vacaciones adolescentes, al amor y la cuadrilla del verano, que lloras cuando estás en la puerta del autobús; como aquella chica Polaca que no dijo ni una sola palabra al partir. Me miró y me dieron ganas de lamer sus lágrimas. Ella hizo de Invisible la mujer más feliz de la sala. Eso tiene mucho mérito, si lo haces sin decirle ni una sola vez un "te quiero". Nunca hizo falta, aunque se moriría de placer por escucharlo de su boca. Ahora, cuando ya todo es distinto, no habrá nadie aquí, que me quite el vestido con arte y me invite a champán. Solo ellAA.