MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

Otros mundos. 

 

Recuerdo cuando llegué y también el motivo. Fue como ir de viaje a ese lugar que siempre has soñado. Llegué por una puerta pequeña que había al otro lado del espejo. Al principio me resultó extraño, hablaban un idioma que me costó entender y decidí usar uno que es universal, ese que todo el mundo siente: la música. Observé como ese nuevo mundo estaba habitado por un sinfín de seres etéreos, casi fantasmales. Personajes de cuento, de fantasía y algunos tan reales como los que habitan frente al espejo. Esa puerta chiquitita, un día se cerró tras de mi y me encontré viviendo en un mundo paralelo. Fue como volver a nacer. Y así fui quemando etapas como una niña, una adolescente...hasta convertirme en una mujer madura. Como es natural, con el tiempo aprendí su idioma, me adapté al entorno, viajé por todos los rincones del lugar, por sus cielos y por sus catacumbas en cada uno de esos sitios conocí a las gentes que los habitan. Aprendí a defenderme de las "fieras", que también las hay, y como convivir con ellas. Me hice fuerte y sensible hasta construir un castillo inexpugnable cuya llave solo la tendrían aquellos que fueran merecedores de respeto, amor, amistad y empatía. Para el resto...un foso de arenas movedizas les mantendría alejados y nunca llegarían a tocar mis murallas. Así, poco a poco fui construyendo un mundo dentro de otro. El mundo que a mi me gusta, poblado de amistad cariño, amor, simpatía, música, risas, diversión y cultura. De imaginación, fantasías, sentimientos, y un poquito de elegante erotismo.  Un lugar de cuerpos invisibles y caras que imagino. Sí, un mundo a mi medida donde tengan cabida aquellas personas que quieran compartirlo. Por eso, para no vivir encerrada en un castillo, las noches de luna llena echaba la escala por las murallas como haría una amante en busca de consuelo. Hasta que encontré a quien entregar las llaves de la fortaleza, dispuesta a compartir el secreto que habita en mi. 

Y así, la luz de una simple y elegante vela que miraba el foso desde el alfeizar de mi ventana, un día se convirtió en una estrella que lo iluminó todo. Un arco iris cruzó los dos mundos y se manifestaron todos los colores, el gris se convirtió en perlas y los negros nubarrones se pintaron los labios de bellos atardeceres. Así empezó todo, y aquí y ahora se suceden noches de maravillosos encuentros con sabor a tequila, a chocolate, a bailes y besos. Mi corazón se hizo más grande, mis oídos escucharon palabras olvidadas, amor incondicional, secretos compartidos, amor del bueno y también llantos y risas.  Es un mundo de letras sobre una pantalla, de ilusiones, desengaños, reencuentros y más verdades que mentiras. Es otro mundo, fascinante, un mundo que tiene magia y que existe. No quiero perdérmelo, y para eso...tengo que contarlo.