MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

Mis chicas

Siempre he tenido una relación especial con "mis chicas". A veces, consigo tener alguna con hombres, raramente, pues o no coinciden con mi forma de pensar o son demasiado simples, eso sí, hay excepciones. Pero me siento identificada más con ellas que con ellos. Como en la novela, que algún día terminaré, a Marina le gusta observar y creo tener un especial sentido para ello. Capaz de captar ese "secreto escondido" que todos tenemos. Igual que la protagonista, cuando miro a "mis chicas", en cada una encuentro algo diferente. Nunca trato de comparar, ni físico, ni inteligencia, ni forma de pensar, ni tampoco ideología o pensamientos. Todas y cada una son diferentes. Y en todas encuentro algo que merece la pena. Eso, lo que veo, es lo que las hace diferentes.
Con todas juntas, uniendo cada trocito, he formado un único ser. Como si todas fueran una sola. Es la única manera de tener la mujer perfecta.
Así, desde el atractivo animal de alguna, hasta la dulzura infinita de otras. Uniendo el físico espectacular de muchas partes, los labios que contienen mil besos, la pasión imaginada, la sumisión insinuada, los gemidos salvajes o los grititos arrulladores, la cara de placer desencajada o de amor infinito, todas forman parte de mi imaginación, y alguna, del sabor de sus labios. Unas me conocen lo suficiente, otras no tanto. Pero todas, cada una de manera diferente, sois "mis chicas". No voy a mentir, tengo mis preferencias, también distintas. No tengo la misma confianza. No por culpa vuestra, sino porque yo no soy fácil de abordar y en el fondo, bastante introvertida, tímida y quizá, como dice la chica del "rincón del extintor", demasiado. Pero soy así. Una no cambia por conveniencia, ya que, si fuera así, dejaría de ser yo misma.
Pero tened por seguro, que en cada una de "mis chicas", hay algo que las hace diferentes. Puede ser el color de sus ojos, la dulzura de sus labios, como anda, como cruza las piernas, su voz, sus tic al subirse el pantalón o bajarse la falda, su forma de mirar, su risa, su cara mimosa, su forma de vestir, el sabor de sus chicles, su libertad, sus copas de vino, su piel morena, sus rizos perfectos, las diademas de su pelo, su acento imperfecto, sus cantantes favoritos, sus caricias insinuadas, sus tacos remilgados, sus largas piernas, el piti en la boca, la inocencia de la juventud, la experiencia de la madurez o su exuberante geografía. Algunas ya no están, otras han llegado hace un momento... Pero nunca dejarán de estar presentes en mi memoria y con seguridad, cuando ya no esté, os echaré de menos.
Se que me tienen envidia, porque tengo a la chica perfecta: Todas y cada una de vosotras cosidas.