Todo pasa, todo queda
Hay cosas que a veces queremos borrar y no siempre son las que no nos gustan Algunas queremos borrarlas por imposibles, porque nos gustan demasiado, porque nos importan tanto que son un peligro emocional, una droga que hace temblar el corazón y soñar sin estar dormidos. Pero a veces, aunque parezca que todo desaparece, si miras con atención, sobre esa hoja ahora en blanco, quedan grabadas las palabras por haber apretado tanto, con tanta pasión, que los surcos son imborrables. Es como escribir con un bolígrafo sin tinta, como un paseo por el cuaderno que es su piel.
Hace casi un mes me regaló algo que no se si era un deseo o un cumplido. Fue mi cumpleaños y recordé la última vez que bailamos, la fiesta que disfrutamos juntas, mi felicidad de aquel día, no solo porque estabas, también porque estabais vosotras; todas las que ya no están o lo hacen de forma intermitente. Habéis dejado mi mundo vacío. Algunas veces he hablado del tiempo, sobre qué es. Pue es eso, el cambio, la sucesión de acontecimientos, el pasado y el futuro, porque el presente no existe. Ya no hay pequitas, ni silbidos en prácticas, las despedidas solo tienen cinco letras, el acero es hierro dulce, el arco iris no me señala el horizonte, casi no hay puntos y aparte, y solo de vez en cuando algo paree emocional, una canción con K, un beso en el aire, un guiño con sonido de ñic ñic...y su ausencia. Me recuerda a esas vacaciones adolescentes, al amor y la cuadrilla de verano, que lloras cuando estás en la puerta del autobús, como aquella chica polaca que no me dijo un sola palabra al partir, sólo me miro y me dieron ganas de lamer sus lágrimas.
Todo pasa, pero ella hizo de Invisible la mujer más feliz de la sala. Eso tiene mucho mérito si lo haces sin decir ni una sola vez un "te quiero". Nunca hizo falta, aunque me moriría de placer por escucharlo de su boca. Ahora, cuando ya todo es distinto, no habrá nadie aquí que m quite el vestido con arte y me invite a champán. Solo ellAA.