11 de septiembre
Este día cayeron dos torres y hoy caen otras dos, mucho más bonitas que aquellas. Dos torres con mil ventanas, en cada una un jardín donde perderse; con cientos de habitaciones donde esconde su generosidad, su don de la amistad, y su mal ostia. Pero también tiene una muy especial para el amor. Y no cualquier amor, el suyo.
Son dos torres diferentes y entre ellas no hay pasarela. La única que existe la tiene ella, es su corazón.
He subido montañas muy altas y bajado a los infiernos...pero conquistar esas dos torres ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Cuando consigues la escalera y conectas esas dos torres...debe ser algo difícil de imaginar. Prefiero no hacerlo. Intentar conseguir la escalera es algo tan maravilloso que ya es un logro. Conectar las dos torres en una sola, debe ser como viajar a las estrellas. No, nada que ver con esas torres de acero y cristal...Ella es nadar sin ropa, un tartazo en la cara, una caricia de sus pestañas, el gemir del viento y el estallido de una supernova, todo a la vez.
Yo tuve esa escalera mágica y cuando me asomé por la terraza de sus pechos...y vi la otra torre, el vértigo me paralizó y me quede colgada de sus labios. En su lugar he puesto una de esas miradas mías, que como un faro, siempre la ilumina allá donde este.
Y la escalera espera a alguien que suba sus peldaños. Ojalá lo consigas.
11+9+2025 = he elegido este día para no olvidarlo y porque la suma de sus dígitos da 2, el primer número primo y mi número favorito...Podía ser el 3...pero no.
Y así, no me fui, porque el chat es un mundo mágico, si eres de este mundo. Tan solo hay ser valiente, quizá demasiado, y confesar...
La confesión
Hace ya más de dos años que la conocí. Yo que venía de las mazmorras del chat, fue como si me hubiera embrujado, hipnotizado, abducido, como ver aparecer a una extraterrestre, pero bonita, nada de antenitas, una preciosidad. Aprendí su lenguaje, sus ains y también a saber qu quitar la armadura a alguien como ella...iba a ser muy difícil. Pero lo intenté. Tantas noches hablando, bailando, tantas risas y algún que otro intento que moría en un mar de deseo, a las puertas de sus murallas. Solo habí una posibilidad: enamorarla. Difícil tarea para una mujer que no fuera Invisible. Y un día, una de esas noches sin final, se lo dije: estoy enamorada, De repente se encerró en su armadura y fría como el hielo, de esas veces que parece querer destrozarlo todo...me dijo que eran fantasías. Y me fui, huyendo de mi error, con el corazón en mano de mi sombra. No era un rendición, era un aprendizaje. Como se me había ocurrido pensar que aquella maravilla de la naturaleza, aquella chica de Urano, sería tan fácil. Pero MCeliAA, con dos A mayúsculas, tenía un arma secreta: MujerInvisible. Y así, un día, en esta sala que aún no estaba tan Habitada, la vi. Se me apagó hasta el vestido. Si entonces ya era una maravilla, ahora era un espectáculo inigualable. Su risa me envolvía, su complicidad me fascinaba y su corazón ya no era de metal. Cuando la vi de nuevo, no se parecía en nada a lo imaginado. Le dije "te voy a tirar esas gafas y el piti al mar y te voy a comer esa boca". Pude escuchar hasta su risa. Y después miles de intentos maravillosos: noches eternas fumando a la puerta de los pub...su piti chupado.
Hasta que un día, después de intentar escalar sus do torres infinitas veces, pasó...y pude ver su corazón. Tan grande que ocupaba casi todo su castillo. Y allí en un rinconcito estaba yo. Que feliz me hizo. Ese día estuvieron a punto de decirse la palabra prohibida. Pero como Invisibles es así...en poco tiempo no tardó en decirselo, a pesar e que sabía que querer a una extraterrestre, es imposible. Pero ella lo sigue haciendo, la quiere con locura. Han pasado tantas cosas juntas, buenas y malas, que no puede dejar de hacerlo. Hubo días, de esos que no se pueden contar, en los que Invisible estuvo a punto de arrancarle de la punta de la lengua esas dos maravillosas palabras. "Dímelo, dímelo cariño..." le repitió unas cuantas veces. No hacía falta. Porque si lo hubiera dicho, si aquel día que estuvieron tan cerquita la hubiera visto, si la hubiera besado esos labios de verdad, si me hubiera dicho "te quiero"... no puedo imaginar que habría pasado. Porque ella no es de este planeta.
Y sigo colgada de ella, viéndola tan feliz... que me hace sentir una estrella por haber tenido el honor de ver su corazón.