El reto.
Un canguro grande y fornido, retó a una hormiga a saltar el cauce del río.
—Bien, dijo la hormiga, y ¿Qué me darás si lo consigo?
—Dejaré de pensar en lo insignificante que eres, dijo de forma despectiva el canguro.
Seguro de si mismo, el canguro tomó carrerilla y saltó. Su enorme peso apenas alcanzó el borde del fango de la otra orilla, hundiéndose sin remisión hasta cubrir sus patas y su cola.
La hormiga se dirigió hasta su hormiguero a solicitar ayuda para tan gran empresa. Los miembros del equipo de emergencias entrelazaron sus cuerpos y formaron un largo puente hasta la otra orilla.
Nuestra querida hormiga, ya al otro lado del río, se dirigió al atorado canguro:
—Amigo, no siempre gana la fuerza, cuando te enfrentas a un equipo.
Las hormigas, con paciencia y dedicación, fueron retirando grano a grano la arena hasta conseguir que el egocéntrico canguro pudiera salir a tierra firme. Desde entonces tuvo muchísimo cuidado de no volver a pisar ninguna hormiga. Estamos creando actualmente contenido para esta sección. Para poder seguir manteniendo nuestros altos estándares de servicio, necesitamos un poco más de tiempo.
Vuelva a visitarnos. ¡Gracias por su interés!