Luna sobre cielo azul
En la distancia, tan cerca y a la vez tan lejos, se manifiesta una esfera que suele asociarse con la noche. Pero son las 12:48, el sol brilla y los colores se manifiestan en todo su esplendor. Parece querer presentar a su novia. Desnuda de oscuridad, limpia y pura, con su cola de blancas nubes. Me pregunto si algún día besará este mundo, al igual que tantos amantes lo han hecho, bajo su mirada cómplice. Es tan perfecta su relación con nuestro mundo, que domina las mareas, las cosechas y el corazón. No sabemos la razón de su existencia, y quizá nunca lo sepamos; como otros tantos secretos del universo. La rutina domina nuestra existencia, sin preguntarnos por qué el cielo es azul o por qué, esa luna es necesaria para mantener el ecosistema de nuestro planeta. Dicen los científicos, que, aproximadamente, hace 13.800 millones de años, nada existía. Ni el tiempo, ni el espacio, ni la materia. Hasta que, un día, por llamarlo de alguna manera, se creó todo, a partir de una singularidad —no tenemos otra forma de explicarlo—. Empezó a correr el tiempo a la par que el espacio, pues ambas cosas son lo mismo, la materia quedó libre y empezó a celebrar bodas entre los átomos. Infinidad de uniones se sucedieron. Nacieron familias de partículas, cortejos prohibidos hasta entonces, carreras para ser más y más grandes, y todo se puso en movimiento; el tiempo creó el espacio y toda la materia adquirió una inercia imperfecta. La lucha, por encontrar su lugar, desencadenó batallas estelares. Hubo ganadores y vencidos. Los más débiles fueron apartados de su camino o engullidos hasta formar parte del enemigo. Miles de millones de años después, todo gira. Siempre alrededor de algo y/o sobre si mismo. Nada puede estar inmóvil. No sirve pararse o volveremos al principio. Todo acabaría convergiendo en un solo punto, en caída libre.
Por eso, cuando mires a la luna, de noche o de día, piensa en el milagro de la vida. Estamos aquí apenas un instante. ¿Qué son 85 años—esperanza de vida— comparados con la edad del universo? Nada. La luna, sobre el cielo azul, gira y gira. Nosotros también, aunque no seamos conscientes, seguimos la inercia de las primeras partículas, creando espacio y tiempo, hasta que algún día, todo de detenga. Ha pasado casi una hora. La luna, ahora, se encuentra encima de la palmera. Una prueba inequívoca de que nuestra sensación de quietud, tan solo es una ilusión. Esto que escribí hace tiempo, hoy me hace pensar que no quiero la convergencia, que prefiero la expansión, porque el amor es ilusión, esperanza, deseo, complicidad, espacio y tiempo. Algo imposible de parar si los dos corazones permanecen separados tan solo un milímetro. Por eso es tan singular, porque no se sabe cómo empieza... Ni como termina, porque cuando te enamoras dura para siempre, si no te quedas inmóvil y los dos corazones se juntan. Como la luna y este pequeño planeta azul, cortejándose en la distancia, así está mi corazón, dando vueltas alrededor del tuyo ..