Noche de Reyes y Reinas Majas
Hace muchos años, el 5 de enero era una noche especial para mi. Me acostaba pronto y aguzaba el oído intentando escuchar el más mínimo ruido. Los Reyes Magos, tan sigilosos ellos, nunca me dejaron ver ni oir nada. Así que estaba condenada a esperar a que saliera el sol y correr a mirar mis zapatos. Mi humilde familia enviaba mi carta a través de los pajes de mi pequeño pueblo, para que todos los niños pudiéramos tener esa ilusión que solo expresan los ojos de los más pequeños.
Anoche todas nos vestimos para la ocasión, cada una con su traje nuevo, como pequeñas reinas dispuestas a ser niñas. La sala se iluminó con el brillo de las coronas, de magas, majas, reinas de la baraja, pecas con tiara..., de dulces ilusiones, de regalos con y sin palabras; de risas y de confusiones. Esta vez tampoco escuché a los camellos ni a sus majestades, así que las copas de bienvenida nos las bebimos nosotras.
Yo entregué mis regalos, uno para cada una y todos para todas. A cada una con una ilusión y a alguna con algo más que eso. Lo que pasa es que hay regalos que no están a mi alcance y me tengo que conformar con entregar uno de esos que se parecen mucho al que me haría la mayor de las ilusiones. Igual que cuando era niña me hubiera gustado tener los juguetes de otras, pero no tengo un corazón que los pueda comprar, ni el valor de ir a ese lugar donde los venden. Así que como otras muchas noches, me quedé con la ilusión y el deseo. Es como tener un regalo precioso pero sin las pilas que lo hacen funcionar. Pero no importa porque mi imaginación le da vida y me lo quedo como a mi me gusta, a medio usar.
Fue una noche especial y disfruté de todas vuestras ocurrencias, de los bonitos vestidos, de esas miradas cómplices, de los deseos y de los colores que con vosotras dentro adquiere esta singular sala de chat. Tuve que esperar a la madrugada para ver que lo que pedí en mi carta...esta vez tampoco era lo que yo quería. Volví a leerla y sí, me había saltado un renglón. Fue entonces cuando me di cuenta de que no se escribir. Así que tendré que esperar. No he sido lo suficientemente buena.
