MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

Poesía erótica



 

Aroma a deseo

 

En la penumbra e la noche callada
habita el aroma de un amor profundo
fragancias que evocan memorias guardadas
donde el tiempo se detiene, eterno y fecundo
Tus pasos, susurros en la brisa,
traen el perfume de un jardín secreto
mezcla de flores y tierra sumisa
que enciende el deseo
en su dulce reto.
El viento trae vestigios de tu esencia,
jazmín y sándalo, hechizo tan cierto
que en cada respiro invoca tu presencia
y el mundo se disuelve, quedando desierto.
En la piel, la huella de tu aliento queda
un rastro invisible que no se desvanece
esencia que en mis sueños se enreda
y en mi corazón, como fuego, perece.
Así, entre aromas, te encuentro y te pierdo,
como un eco de amor en el aire disperso,
y en cada inhalación, tu espíritu muerdo,
en este juego eterno, de amor y verso

 

 



Se querían                (Vicente Aleixandre)

Vicente Aleixandre

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,

labios saliendo de la noche dura,

labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?

Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.


Se querían como las flores a las espinas hondas,

a esa amorosa gema del amarillo nuevo,

cuando los rostros giran melancólicamente,

giralunas que brillan recibiendo aquel beso.


Se querían de noche, cuando los perros hondos

laten bajo la tierra y los valles se estiran

como lomos arcaicos que se sienten repasados:

caricia, seda, mano, luna que llega y toca.


Se querían de amor entre la madrugada,

entre las duras piedras cerradas de la noche,

duras como los cuerpos helados por las horas,

duras como los besos de diente a diente solo.


Se querían de día, playa que va creciendo,

ondas que por los pies acarician los muslos,

cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…

Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.


Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,

mar altísimo y joven, intimidad extensa,

soledad de lo vivo, horizontes remotos

ligados como cuerpos en soledad cantando.


Amando. Se querían como la luna lúcida,

como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,

dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,

donde los peces rojos van y vienen sin música.


Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,

ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,

mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal, metal, 

música, labio, silencio, vegetal, mundo, 

quietud, su forma. Se querían, sabedlo.