MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

SALTANDO ENTRE LAS ESTRELLAS
Un día, cansada de saltar de estrella en estrella, en la periferia de una lejana galaxia, Infiniti8 trazo un bucle y se dirigió al nudo central donde nacen las más brillantes. Se subió en un hilo de luz y observó que entre todas, en un rinconcito del nido donde crecen las supernovas, una candela brillaba más que ninguna. Infiniti8 se acercó un poco más subida en un fotón con el riesgo de que su extraordinaria gravedad acabara por atraerla hasta el centro de su corazón, pero lo suficientemente cerca para observarla en todo su esplendor. No era común, pues al contrario que las demás, su luz se descomponía en todos los colores. Una rareza, nunca había visto nada igual en su universo. Con cuidado extendió su mano atemporal hasta el borde del arco de luz y una sensación de paz y verdad, inundó su corazón de metal. Algo cambió de repente. Su cuerpo empezó a sentir, su corazón a latir y sus ojos a ver lo que había más allá de las infinitas distancias. Por un momento, a pesar de que no debería ser posible, incluso llegó a creer que tenía alma. Asustada, Infiniti8 intentó huir, se fundió en su hilo de luz, trazó un nuevo bucle,  pero todo fue inútil. Aquella supernova singular, única en todo su universo, había coloreado su alma. Infiniti8 se dejó llevar y, flotando en el espacio, arropada por aquel haz de colores, descendió hasta el pequeño planeta azul, para vivir para siempre, juntas, en una aurora boreal.
(Dedicado a la chica que viaja subida en un arco iris)