MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

LOS MENSAJEROS

La vida. Tan corta o tan larga. Feliz o infeliz. Así es para todos. Celebramos la llegada y lloramos la partida. Durante este tiempo, entre llego y me voy, nos preguntamos el motivo de nuestra existencia. Algunos se refugian en la fe de su religión, otros en la ciencia, también en las supercherías o las creencias en el más allá, en una vida de felicidad, el cielo o el paraíso. Los demás ni se lo preguntan. Yo creo en los recuerdos; sin recuerdos no hay vida. Llega un momento en que el viaje se acerca a su final y debes haber disfrutado del trayecto. Siempre superando las dificultades, sin rendirte, sin pensar en las desgracias -que las hay-, con el objetivo de disfrutar sóla o en compañía hasta que el tiempo se acabe. Y cuando esto ocurra, lo sabrás. Verás el otro lado. Levantarás la vista y entonces lo entenderás todo. Tanto por qué, como ¿para qué?. Los Mensajeros recogerán tu ”espíritu” y te guiarán hasta el infinito, hasta alguno de los universos invisibles e incompresibles para los seres humanos que habitamos este mundo insignificante. Luego, tan sólo dejarás de respirar, porque ya no estás. Te fuiste a formar parte del universo, volverás a ser polvo de estrellas. Sólo quedarán de ti los recuerdos, la semilla de tus genes y la impronta dejada entre las gentes. Tu te habrás ido con Los Mensajeros. Cuando levantes la mirada y los sientas no tendrás duda. Es el momento de irse, has llegado a tu destino. Yo, una noche, los ví reflejados en los ojos de mi hermano, en los de mi padre.  Ellos levantaron la mirada hacia el cielo de la habitación y dejaron de respirar. Su espíritu me abandonó y sólo me quedé con sus recuerdos. Por eso soy coleccionista de recuerdos, porque son los ladrillos que forman los muros del castillo donde habita mi vida. A veces mi madre me dice que como puedo recordar cosas de cuando tenía apenas un año. No lo sé, no tengo respuesta para eso, aunque le digo que quizá en otra vida, aprendí a guardar los recuerdos.  Recordar es maravilloso, por eso ahora hace años que escribo. Me hace más feliz y, cuando lleguen Los Mensajeros, mi espíritu mirará desde el otro lado la sonrisa de quien esté leyendo lo que a lo largo del tiempo he compartido. No soy perfecta, soy un ser lleno de contradicciones, de dudas, de deseos imposibles, de pecados, pero también de amor. Quiero mucho más que odio (que es casi nada, si me descarto a mi misma) y ese amor lo ofrezco a mi manera, porque amar es algo que se puede hacer unilateralmente, amar es felicidad, y saber que alguien lo hace aún más. Por eso vivo permanentemente enamorada.