MUJER INVISIBLE
Todo lo que puedas imaginar es posible

Casualidad y multiverso




 

Llevo varios días observando ese pequeño mundo que se expande a través de letras solitarias atraídas hasta formar palabras, que se convierten en frases y se convierten en fantasías y deseos. En realidad es otro universo. Cuando formas parte de el estás conectada con todo, con cualquier cosa que exista, pues para su existencia es necesario que todo esté interconectado. Sin embargo, cuando pierdes esa conexión, ya no formas parte de ese mundo. Estás fuera, mirando como los acontecimientos se suceden sin tú intervención. Dentro es estar en una pecera, con un universo delimitado por las paredes, donde solo ves lo que sucede a tu alrededor, sin saber que fuera, más allá del cielo de agua, existen otras realidades. Así te sorprende que de vez en cuando aparezcan personajes que antes no existían o desaparezcan esos amigos con los que nadabas y compartías vivencias. Es como si un día, el pequeño pez que somos todos, fuera trasladado de pecera, y en su lugar apareciera alguien más que antes no estaba. Sería como una abducción incomprensible o un cambio de universo. El pequeño pez nunca entiende que es lo que ha sucedido, pues no puede comprender que más allá de su mundo de agua, existen otros universos. La realidad existe porque la miramos, como la luna. Siempre hay alguien que la mira y por lo tanto es real, aunque tú no quieras mirarla. Es la interconexión necesaria para crear nuestra realidad. El chat es algo parecido, existe, y también quienes habitan en él. Sujeto a sus normas, lleno de pececillos que nadan juntos y que un día se dan cuenta de que alguien no está o ha llegado de nuevo. Intentas encontrar una explicación pero no la encuentras. Porque está fuera de ahí. En otro universo. Y cuando te vas, todo deja de ser, ya estás en otra pecera. Ya no miras, pues no hay nadie en ese tú otro mundo, que lo haga junto a ti.

 

Dicen los filósofos, y cada vez más científicos, que todas las posibilidades existen en el multiverso. Que cuando tomar una decisión, cuando eliges, esa es tu realidad. Pero todas las demás coexisten separadas por el espacio tiempo.  Llevamos siglos intentando entender nuestro universo y la razón de nuestra existencia. Desde ese mal llamado Big Bang hasta nuestros días.. Te explican que todo empezó con una explosión de una singularidad, pero no es tan sencillo, pues no existía el espacio ni el tiempo, ni ningún punto de partida, fue una expansión desde ningún lugar, desde la "nada" incomprensible. No hay ningún centro del universo, es tan solo nuestro punto de vista, que sería el mismo estuviéramos donde estuviéramos. Para entenderlo deberíamos estar fuera de esa gigantesca pecera.

Por eso he picado ese anzuelo, para poder salir a ese otro mundo y mirar desde lejos. Así se ven cosas que no es posible ver desde dentro. Cuando algo no entendemos, cuando sucede sin más, lo llamamos casualidad. Y si, existen las casualidades, algunas veces te salvan la vida y otras el corazón. Hace no mucho se descubrió que el corazón tiene neuronas y quizá por eso nos es tan difícil separarlo de los sentimientos. Se necesita una casualidad, algo imprevisible que los separe.


 

 

Para entender cómo funciona, os voy a contar dos casos. Uno le sucedió a un amigo. Iba camino a su trabajo, como cualquier otro día, de pie agarrado a la barra del autobús. De pronto, un frenazo inesperado para evitar un accidente, hizo que mi amigo se golpeara contra uno de los asientos.. Tras las disculpas pertinentes por parte de la conductora, su jornada laboral transcurrió con normalidad. Al día siguiente, el dolor en la cintura continuaba y el tremendo moretón seguía ahí. A los dos o tres días, fue al médico. Explicó lo sucedido y fue derivado para realizar unas pruebas preventivas. Miró a los ojos del especialista y lo supo todo. Tenía un tumor en uno de sus riñones. Hoy vive con uno solo. Pero está vivo. Si aquel motorista no se hubiera cruzado delante del autobús, viviría en un universo diferente.
El otro me ha sucedido a mí, y muy recientemente. Soy coqueta, me gusta cuidarme. Hace tiempo que tengo un pequeño bultito de grasa en la espalda y decidí ir al médico para ver la conveniencia de quitarlo. Es sencillo, una incisión, la extracción de la cápsula, unos cuantos puntos y listo. Así que decidí pensarlo. La doctora, una chica muy joven, me dijo: "hace tiempo que no te haces una analítica. Te la prescribo". A las dos semanas fui a recogerla. Resultado, colesterol e indicios de sangre en la orina. Unos días después estaba en urología. Una ecografía de un minuto y una exploración a través de la uretra desveló algo en mi vejiga. Un pequeño tumor se había instalado ahí, silencioso, dispuesto a acabar con mi vida al menor descuido. Mi bultito en la espalda y la joven doctora hicieron que mi universo siga siendo este.
Diréis que para que os cuento este rollo, pero tiene su por qué. Una casualidad, en la noche de reyes, me ha sacado de esa pecera que tanto me gusta compartir con vosotras. Estoy triste, porque las neuronas de mi corazón no dejan de pincharme, pero me consuelo al saber que hay otras muchísimos posibilidades, un sinfín de mundos paralelos y en uno de ellos, estoy con ella como he soñado muchas veces. No puedo verla, pero puedo sentirla. Es un entrelazamiento cuántico para siempre, esté donde esté, estaremos juntas. Y cuando deje de mirar, algún día, quizá dentro de millones de años, la volveré a encontrar.

 


Este documental, para quien quiera saber más, es la puerta de entrada a la compresión de todo lo que existe.